Solamente en el primer aƱo de confinamiento por la pandemia declarada como tal
en el 2020, la misma OMS reportaba un aumento del 25% de diagnósticos como
ansiedad o depresión, teniendo en cuenta que la mayorĆa de los datos provenĆan
en ese momento de aquellos paĆses capaces de reportar dichas estadĆsticas. Pero
tal y como se temĆa, el fenómeno de las afectaciones mentales solo estaba
despuntando.
Los efectos agudos mƔs
inquietantes se describĆan en ese momento asociados a diversos sĆntomas, entre
ellos los mas importantes; inquietud, intranquilidad, insomnio o problemas de
sueƱo, tristeza patológica, asĆ como sĆntomas de estrĆ©s postraumĆ”tico y
violencia en sus diferentes formas. Cabe mencionar que dichos efectos a pesar
de estarse dilucidando en las estadĆsticas eran notables en la vida cotidiana y
la voz popular de las personas.
El confinamiento obligado fue una
serie de eventos desbordantes para las mayorĆas. Se desarrolló en los primeros
meses de la pandemia y puso en juego muchos elementos de la vida diaria, social
y regular de los seres humanos; no fue posible establecer rituales de despedida
o actos fĆŗnebres, tampoco celebrar el nacimiento de un hijo o familiar, se
limitaron los servicios sociales, celebraciones religiosas, cumpleaños y múltiples
actividades que rigen las interacciones normales de las sociedades en
movimiento. Contexto que desmedidamente influyó en todas las repercusiones
patológicas en la población general y en el aparecimiento de sĆntomas
significativos.
Para el aƱo 2021, dos aƱos
posterior a la declaratoria mundial de la pandemia por Coronavirus, las
consideraciones en el tema de afectación de la salud mental seguĆan en aumento
y resurgieron temas como la telemedicina o el uso de medios informƔticos para
la atención de la población, pero nuevas problemĆ”ticas surgĆan a medida la
pandemia avanzaba; condiciones como duelo por fallecimiento, preocupación por
la enfermedad misma, escasez de alimentos y medicamentos, violencia urbana o domƩstica,
aumento del precio del combustible y productos de uso diario, y por supuesto el
desgaste en el personal de salud o del mismo sistema sanitario, contribuyeron aĆŗn
mƔs y sobrepusieron factores estresantes a la ya carga mental y emocional de un
mundo en riesgo.
Cuatro aƱos han pasado desde el
inicio de la pandemia y el aumento en la búsqueda de atención en salud mental
es perceptible y real, las redes sociales, los medios de comunicación y las
expresiones cotidianas son testigo de ello. El mundo no es el mismo como lo
conocĆamos hace cinco aƱos, las graves consecuencias en la salud de las
personas se evidencian dĆa a dĆa en las clĆnicas y consultorios mĆ©dicos o
psicológicos. En general las personas hacen una separación entre el antes y el
despuĆ©s de la pandemia, es un corte, una lĆnea, un nuevo mundo que ha resurgido
de entre la enfermedad y la dolencia, un atisbo de la realidad y fragilidad
existencial humana; pero al mismo tiempo es un anuncio, una seƱal, una muestra
que los seres humanos buscamos y buscaremos nuevos horizontes y nuevas formas
de sobreponernos a las realidades mĆ”s difĆciles aun despuĆ©s de la herida mortal
a nuestra humanidad. Se debe destacar que esta nueva realidad es el momento
indicado para fomentar una visión mas educativa y profesional sobre nuestra percepción
de la vida y la salud, un llamado para promulgar la información y gestionar
sistemas sanitarios mas robustos y empeƱados en todas las esferas del ser
humano; desde lo fĆsico hasta el bienestar emocional y psicológico del que
tanto se habla.
Dr. JosƩ Daniel Torres
MƩdico Psiquiatra

No hay comentarios:
Publicar un comentario